Una de las enfermedades más características que sufren las personas de la tercera edad es la demencia senil. En este post te contamos todo lo que debes saber sobre la demencia senil y cómo debe actuar la persona encargada del cuidado de mayores con senilidad.

Cuando a la persona mayor se le diagnostica la demencia senil, debemos comenzar a pensar en cómo nutrirla de los mejores cuidados y de cómo sobrellevar la enfermedad. Puesto que, es una dolencia crónica, que lamentablemente no tiene cura y que como únicas alternativas están las de utilizar tratamientos y terapias que beneficien la vida de las personas que la padezcan en las condiciones más optimas, siendo consciente de que se puede recuperar.

La persona mayor que la padece, está vinculada con importantes pérdidas de memoria que llegan a afectar al desarrollo de su rutina diaria y que a su vez, afecta de manera directa a las personas de su mismo entorno que tienen que empezar a comulgar y vivir con la nueva situación. Debido a que el enfermo pasará a ser una persona dependiente y alguien se tiene que encargar de sus cuidados, los cuales traerán consigo una serie de medidas a instaurar desde el primer momento que se diagnostica la enfermedad.

Causas de la demencia senil

Las causas de la demencia senil son varias:

  • El Alzhéimer, la más común y la responsable de casi la mitad de los casos diagnosticados.
  • Demencia vascular, la segunda más común. En este caso, las arterias del cerebro se obstruyen haciendo que el flujo sanguíneo no llegue correctamente a las células del cerebro. El colesterol alto, la diabetes y las enfermedades cardiocirculatorias pueden también participar en esta pérdida de memoria.
  • Parkinson, conocido trastorno neurodegenerativo que afecta al movimiento. El 40% de las personas que padecen la enfermedad presentan síntomas de demencia senil, manifestando problemas en la percepción visual y la toma de decisiones, no obstante, la memoria queda intacta en estos casos.
  • La demencia frontotemporal, tiene como causa el deterioro de los lóbulos frontales y temporales del cerebro y se caracteriza por el desarrollo de conductas socialmente inapropiadas y la pérdida del lenguaje.

El cuidador ante enfermos de demencia senil

El cuidador deberá tomar el control paulatino de aspectos diarios, como la administración del dinero o conducción del automóvil del anciano. Esto debe hacerse gradualmente conforme avance la enfermedad y con especial cuidado para no interferir en la autonomía, autoestima o dignidad del anciano. La clave está en encontrar el equilibrio entre la independencia del anciano y su seguridad, velando por los dos aspectos simultáneamente.

A su vez, es fundamental llevar a cabo varios ejercicios para la estimulación del desarrollo cerebral del paciente para fomentar una mejoría en la memoria, la atención y el lenguaje. Estos ejercicios pueden ser: adivinanzas, actividades físicas o el baile, leer textos y reuniones con familiares y amigos.

La persona que sufre la demencia senil experimenta muchos cambios, debido a que por un lado deja de reconocernos y por otro su personalidad cambia radicalmente, generando conductas negativas hacia el familiar, por ello esta enfermedad viene de la mano de distintas emociones difíciles de gestionar y sobre todo cuando se trata de alguien cercano. Al paciente se le generan sentimientos de tristeza o pérdida parecido a la sensación de un duelo.

Ante este panorama, es normal que nos afecten este tipo de emociones, lo mejor es no negarlo, es esencial asimilarlas y comprenderlas para protegernos y cuidarnos a nosotros mismos.