Cuando necesitamos cuidar personas mayores, fundamentalmente si se encuentran en situación de dependencia, muchas veces esto nos es sumamente difícil de compaginar con los demás quehaceres diarios, sobre todo la jornada laboral.

Por estas razones, mucha gente baraja la posibilidad de contratar cuidadores a domicilio. Se les suele denominar cuidadoras, porque se trata de una profesión absolutamente copada por mujeres: hasta el 95% de los profesionales de este sector, nada menos. Las ventajas de contratar a una cuidadora son cada vez más evidentes, pues la profesionalización y cualificación de este sector van en aumento en los últimos años.

De hecho, el servicio de cuidado y asistencia a domicilio de personas mayores ha ido incrementándose de manera más que considerable en los últimos años, por el envejecimiento de la población, la caída del crecimiento vegetativo, y la mayor sensibilización del conjunto de la sociedad hacia las personas mayores y dependientes.

Además, compatibilizar el trabajo con la atención en el domicilio familiar a personas mayores y dependientes viene cada vez más facilitado por la legislación de dependencia, laboral y de la Seguridad Social. Existen fórmulas por las cuales podemos compaginar ambas cosas sin que ello suponga el imposible equilibrio de tiempos antes.

Cómo pedir reducción de jornada por cuidado de personas mayores

Existen varias disposiciones legislativas que favorecen la compatibilización de nuestra jornada laboral con el cuidado y atención de las personas mayores o dependientes. A la sombra de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, o “ley de dependencia”, como se da en llamarla popularmente, y también gracias a ciertas reivindicaciones laborales exitosas, tanto en las Administraciones Públicas como en el sector privado, han surgido diversas opciones a este respecto. Ya es posible pedir reducción de jornada por cuidado de adultos mayores, de personas dependientes, niños, etc.

Si eres funcionario o empleado público, la reducción de jornada por estos supuestos que comentamos, viene regulada en el artículo 48 (permisos) del Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido del Estatuto Básico del Empleado Público. En dicho artículo, se añade el supuesto de reducir jornada para el cuidado de “persona mayor que requiera especial dedicación” (supuesto h). Y además de este régimen de permisos, existe otro de excedencias, regulado por el artículo 89. En él, se establece una excedencia por cuidado de familiares: esta consiste en la posibilidad de pedir una excedencia por cuidado de familiares hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, incluyendo la posibilidad del cuidado de adultos mayores, o, tal como se dice en la ley, de un familiar hasta el segundo grado de parentesco que “por razones de edad, accidente, enfermedad o discapacidad no pueda valerse por sí mismo y no desempeñe actividad retribuida”.

Si eres un trabajador del sector privado, también puedes disfrutar de posibilidades similares, que se hallan reguladas en el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores. Concretamente en el artículo 37, se regula la posibilidad de reducción de jornada para cuidar de adultos mayores o impedidas, también hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad. En el artículo 46, igualmente se establece un régimen de excedencias donde uno de los supuestos contemplados es precisamente el del cuidado de adultos mayores o dependientes.

Qué es el cuidado de personas mayores

A menudo, y no obstante la mayor sensibilización de la sociedad, surgen ambigüedades y dudas sobre qué es el cuidado de adultos mayores.

La vejez es una época decisiva en la vida, pero cuyos importantes cambios pueden originar trastornos físicos, psicológicos, anímicos… Una de las alternativas que existen para el cuidado y el envejecimiento exitoso de los adultos mayores, aparte del envejecimiento activo y saludable, es precisamente el cuidado de las personas mayores. ¿Qué es? Pues bien: se trata de ayudar a las personas mayores a superar las cotidianas dificultades de desenvolverse en su actividad diaria normal, aunque respetando en lo posible su voluntad y autonomía.

Las ventajas de contratar a una cuidadora, como profesional cualificada que es, resultan obvias. Pero además de esas cualificaciones y capacidades profesionales, debe ser una persona altamente equilibrada, con grandes habilidades sociales y comunicativas, y gran empatía.

El empleo como cuidado de adultos mayores está cada vez más solicitado en una sociedad como la nuestra, actualmente en constante proceso de envejecimiento. La cuidadora de adultos mayores puede ser esa persona que nos ayude en algo tan importante como es el cuidado y la atención a las personas que más nos importan.